De Sombras, Luz, Oscuridades y Fe.

Posted by The Mage of the Many Shadows on December 16th, 2006 filed in Amigos, Familia, Magia y Misticismo

Muchos días, muchos momentos… ¿un resumen?
Aún pese a mis intentos, han pasado muchos días desde mi último post en esta especie de diario a cielo abierto. Creo que el “tema” central en mi vida en los últimos… ¿dos meses ya? Cómo pasa el tiempo… si, más o menos dos meses… es el balance entre dos extremos. De a poco, la vida se fue llenando de una polaridad entre la Luz y la Oscuridad que raya con lo irreal.

Los grandes temas de mi entrada anterior se han profundizado:

  • Mi padre, luego del caótico arreglo de la casa, que demandó más plata de la que nadie podía gastar, y que era casi 100% innecesario (digamos, 80% innecesario, por ponerle un número), definió finalmente que la va a vender, efectivamente forzándome a buscar una forma de mudarme en relativamente corto plazo.
  • En la rama materna, la enfermedad de mi abuelo se confirmó como cáncer. Todos revolucionados… todas las enfermedades mentales de la familia maximizadas en un gran remolino emocional donde la cordura escapa… y la locura queda.

Pero hubo cosas nuevas… y me he maravillado, más de una vez, al sentir cómo la sincronicidad se hace presente en la vida, una vez que uno empieza a darle importancia a la percepción y al propio destino… en medio de la Oscuridad, joyas de Luz brillan, y es en el límite, entre la sombra y el brillo, donde lo más valioso y puro de nuestra naturaleza se muestran…

Let’s go like Alice… tumblig “Down the Rabbit Hole”…

Primer terremoto.

No es exactamente el primero en su raíz cronológica, pero es el primero que me afectó como una tormenta, y es casi justo que sea el primero en aparecer. Desde donde yo lo veo, es casi un plan perfecto. Si el es realmente consciente de lo que está haciendo, esto sería una muestra de que la maldad existe en el Universo, pero no es así… es, aparentemente un proceso completamente basado en percepciones parciales y en una acción inconsciente que básicamente no reconoce la existencia de nadie más.

Mi padre, que generó un gasto de miles de pesos en arreglar la casa en formas que bien podían haber sido arregladas de otra forma, decidió darle fuerza a sus ganas de vender la propiedad. Hagamos un poco de contexto: el no vive en esta casa. YO vivo en esta casa. Esta era la casa de su madre, que falleció hace ya un año y medio. La hermana de mi viejo fue en su momento la principal interesada en no vender…y yo, obviamente.

Mi voto casi no cuenta, porque legalmente la propiedad es de ellos dos, pero bueno, yo fui el que se hizo cargo de vivir acá, cuidarla, y mantener todo al día. Obviamente yo QUISE hacerme cargo de esto. Me encanta realmente vivir acá, aunque sea “más allá del horizonte”.

Esta casa, con todo este verde, con todos los recuerdos que tiene, con esa energía tan particular, me ha dado una sensación de paz, de pertenencia… vivir acá es un componente importante del camino que vengo transitando.

Y cómo si fuera algo casual y sin importancia, el Gran Ingeniero apareció un día y se llevó cosas, empaquetó otras… tiró muchas otras… y luego, también con ese aire casual, vino y dijo, parafraseando ligeramente: “Vamos a vender la casa.(…) Después de todo lo que tuvo que gastar, tu tía está de acuerdo. (…) El viernes estás? ah, porque necesito que haya alguien para que vaya el tasador”. Como balde de agua fría cayó. Cómo un golpe bien puesto, con la fuerza justa para generar rabia, desconcierto, dolor y desconocimiento a la vez.

Digo, el SABE que mi economía no es gran cosa, y que estoy invirtiendo casi todo en el estudio. SABE que estoy viviendo acá y que es importante para mi… pero bueno, creo que es mentalmente incapaz de realmente entender esto. Su excusa puntual es que gastó demasiada plata en la casa y que “se viene abajo”. Intentos de explicarle racionalmente que su gasto fue excesivo porque el quiso, y que las reparaciones que hacen falta no requieren de otros gastos de miles de pesos de una fueron a parar en saco roto.

También mi pedido de que esperara un año para vender… cuestión de terminar al menos una parte importante de mis estudios de astrología ANTES de tener que preocuparme por dónde vivir, pasó entres sus oídos sin interactuar con la materia gris intermedia, como un haz de neutrinos del espacio exterior…

Lo loco es que aún con las explicaciones del caso desde SU punto de vista “está todo bien”. Para el no es un problema. Está tan “en otro mundo” que ni cuenta se da… y ni aún hablando, gritando o actuando puede percibirlo. Es como hablar con una pared. En fin. Next!

Luz, integridad y fuerza.

Mientras esto pasaba, y la tormenta materna que viene más abajo se configuraba, tuve oportunidad de vivir uno de los eventos trascendentes que me recordó, una vez más, que hago en este mundo.

Bien en contexto con la “temporada Escorpio” de este año solar, se sucedieron una serie de encuentros “fortuitos” o “casuales” (si es que alguien realmente cree en la casualidad… yo no). Gracias a la todopoderosa Internet, tomé contacto con una hermana en este camino de descubrimiento. Alguien a quien respeto mucho, y que aparte de sus nobles cualidades, ha avanzado mucho dentro de la Tradición a la que yo pertenezco.

El encuentro fue “casual”, si es que tal cosa existe. Pero de pronto sentí, a los días, cómo las lineas de la causalidad se concentraban alrededor de ella. Algo importante estaba por pasar. Un día me levanté *sabiendo* que algo estaba por pasar, que de alguna forma, tenía un papel importante que jugar en la vida de esta persona que apenas conocía.

Definitivamente así resultó… esta fue la primera vez que pude sentir, dentro y fuera de mi, el poder de curación… la fuerza, de la magia. Si, muchos de uds. no saben ni de que hablo, y otra buena parte mira con escepticismo… y está bien, pero basta decir que descubrí realmente que mi mano puede ayudar a curar, que no es simplemente un instrumento de poder. Estuve en el momento correcto, tal vez no tan cerca geográficamente como hubiera sido deseable, pero hice mi parte.

No se si las palabras pueden expresar lo significativo de esto… yo he usado magia antes, he protegido, limpiado y ayudado a otras personas. Me he protegido a mi mismo… he enfocado mi voluntad por medio de la magia… pero la clase de energía que implica ayudar a la curación de otra persona, física o mentalmente… es *muy* diferente. Es una de esas experiencias que me dicen que este es realmente el camino, que todos estos años de práctica, estudio y aprendizaje son realmente parte de mi vida.

Y conforme mi hermanita espiritual lejana se iba recuperando, y comenzaba a entender el significado de esas lecciones, de estos días…

Una familia muy normal…

Por ahí el título es injusto. Pero probablemente no lo sea. Habiendo pasado por las experiencias que les vengo relatando, me sentía como en medio de una prueba hacia mi fe, hacia lo que he aprendido, y hacia mi propio carácter. La sucesión de hechos que vino después de que lo grueso de lo que les conté hasta ahora venía gestándose en el trasfondo.

Mi abuelo tiene 89 años de edad. Ha vivido una vida plena, independiente, y feliz. Ha viajado por el país, ha sustentado y mantenido a una familia numerosa, de mujeres que hoy son excelentes profesionales. Tiene todas las razones del mundo para sentirse orgulloso. Pero después de todos estos años, también está cansado. El llamado desde el Otro Lado es fuerte, y el lo siente desde hace años.

Hace poco le diagnosticaron cáncer de colon. A mi familia materna… mi madre y sus dos hermanas, esta noticia les cayó como una avalancha. Todos los desajustes sociales, emocionales, mentales y espirituales de la familia se manifestaron repentinamente. Me vi forzado a marcar una distancia.

La primera aproximación, con mi madre tratando de hacer que yo me hiciera cargo de un cuidado para el que no estoy preparado “porque sos el hombre adulto de la familia”, me forzó a poner un claro límite entre lo que puedo y no puedo hacer.

Un límite que tal vez meses atrás no habría sabido ni podido poner. Mérito de un trabajo del que soy sólo parcialmente consciente, y de la labor excelente de mi terapeuta, logré encontrar la fuerza para poner un límite. Definir hasta donde puedo y no puedo… seguramente mis palabras no fueron las mejores, pero lo hice, y posiblemente mi mente se viene salvando gracias a eso.

Representa un gran momento de aprendizaje… el marcar espacio, definirme como una persona independiente ante todo el caos y la locura de la familia. Se mezcla con mis propio sentimientos hacia mi abuelo, que es una de las personas a las que quiero más de este lado del Velo.

En medio de todo esto logré pasar mis exámenes de cálculo y de cosmografía, en mi incipiente carrera de astrólogo, también aprobar el seminario de psicología jungiana, y posiblemente forjar algunos de los vínculos que van a definir mi vida profesional futura… algo que en vista de las acciones de mi viejo, no puedo descuidar.

Todo se junta… y los días previos e inmediatamente posteriores a la operación de mi abuelo fueron para mi muy difíciles. No entrar en el juego de la culpa. pero también estar presentes. Actuar de forma constructiva y positiva aún frente a las actitudes de mi familia que niegan mi propio espacio y mi propia forma de vida. De nuevo, las lineas de causalidad de arremolinaban en un nexus, un punto específico del tiempo y el espacio…

Sin enemigos…

Conforme esta tormenta se desataba, en los días previos a la internación, otra línea de acontecimientos venía perfilándose. Mi hermanita estaba otra vez necesitando ayuda… esta vez no era salud, sino algo en lo que yo tengo más experiencia. Protección mágica. Son realmente muy muy pocos los casos donde hay realmente un ataque energético que requiere ser disipado.

La magia, como técnica pura, puede comportarse como una fuerza ciega, completamente a-moral. Eso hace posible usarla para dañar a otros. En general la resistencia natural de una persona bien posicionada mental físicamente alcanza protegerla, pero a veces no.

Esta parece ser una de esas veces. En el transcurso de las charlas, uno de los sacerdotes de la Tradición, una persona a la que yo respeto y quiero mucho, dijo algo muy sabio. “No existe la maldad real. No hay realmente enemigos. Sólo hay almas en sufrimiento, prisioneras de su propia limitación”. Esta frase, que en apariencia es simple, y que puede ser catalogada por muchos como “pensamiento positivo” solamente… en realidad, cuando se la explora hasta el fondo, encierra una verdad muy muy profunda, y muy trascendente.

Esa noche fue un flash de iluminación. Por muchos motivos… por la confianza depositada en mi por personas a las que quiero y respeto, y por el entendimiento repentino de un montón de situaciones.

Ojo, esa confianza no es para nada algo menor. Es un honor ser depositario de ella… de cierta forma también refuerza esta sensación de estar en “el” camino adecuado para mi.

Pero las palabras… implican que actuando desde lo más elevado del ser, aún frente a un ataque deliverado, frente a la agresión (física, mental, verbal, espiritual o del tipo que fuera), si, uno se proteje y se defiende… pero la respuesta, para ser realmente constructiva (y definitiva), tiene que venir desde esa misma altura: del amor, de ese famoso “perfecto amor, perfecta confianza” de los que tanto me gusta hablar.

Es de ahí desde donde se debe medir y actuar… y esa sola idea es prácticamente suficiente para sustentarme aún en los días más oscuros de esta crisis. Aún cuando me vi obligado a retraerme más de una vez, a enfocarme totalmente en sobrevivirla, si mis acciones son puras en este sentido, tienen un efecto que actúa constructivamente. Aún frente al usual rechazo, frente a la manipulación de la culpa, frente a las necesidades mezcladas… la cualidad de individualidad que viene de ser consciente de los motivos propios permite trascender la frontera, y a la vez *ver* los límites… con la calma correcta, la peor de las situaciones emocionales se vuelve clara en sus motivos y consecuencias.

Perfecto amor, perfecta confianza.

Estando forzado a confiar en mi mismo, a marcar un espacio personal, pero sobre todo a actuar, a no poder “salir fuera” del plano de acción, encuentro que es desde este perfecto amor, hacia la llama divina que arde dentro de cada uno de nosotros, lo que me permite actuar y preservarme. Encontrar la ruta no solo del menor daño, sino del mayor beneficio. No es fácil. Me veo forzado a ocupar toda mi energía en mantener este balance, en no perder de vista todo esto… y más de una vez he necesitado (y recibido) ayuda… algo que agradezco muchísimo.

Días de tormenta, días de paz.

Es en estos extremos que viene mi futuro. Con reajustes… viene mi hermana vivir a Buenos Aires, necesito aumentar mis ingresos drásticamente, y buscar un lugar donde vivir… la vida de mi abuelo, lo que quede de ella de este lado del Velo, y el buscar un lugar que sea positivo para mi, que me permita seguir creciendo y recibir el respeto que merezco como persona de aquellos que me rodean.

No son desafíos menores. Son otra vuelta en la espiral de este camino que una vez más me lleva cuesta arriba. Tengo fe, empiezo a realmente conocerme a mi mismo con otra luz, en otro contexto. Soy consciente de los límites de mi fuerza, y de cómo aprovecharla. Soy consciente de dónde están los verdaderos motivos, aquellos que valen la pena.

Debo, una vez más, dar las gracias… a los amigos, a las amigas, a mis maestros y guías… y copañeros… y a mi terapeuta obviamente. La nube de la tormenta está aún bien presente, y a luz del final no está a la vista aún… pero el camino está bajo mis pies.

El Mago.

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