Estoy volviendo.
De a poco.
La batalla sigue. Un abismo a la diestra y sinestra, la Oscuridad alrededor y detrás. La Luz delante de mi. Aún no a mi alcance, pero si cerca.
El Caos no puede tocarme, pues veo su fuente. No hay enemigos. Sólo almas que necesitan ayuda. Ayuda que sólo ellas pueden darse a si mismas. No es fácil.
Hay magia en la Palabra y el Gesto, así como en la invocación más poderosa. La he usado antes, ahora comprendo mejor su fuente y fuerza.
Volviendo a la vida de a poco, luego de un largo trecho de sombras y vaporosa bruma gris.
No se vayan. Ya vuelvo.