La infinita armonía de un momento
Posted by The Mage of the Many Shadows on August 7th, 2007 filed in Costumbres Paganas, Magia y Misticismo, ReflexionesHoy volví a tomar conciencia de lo importante que es poder encontrar la paz interior, poder apreciar la belleza del Universo condensada en un momento. Creo que la única forma de aprender y atravesar este momento es descubrir y comprender esto…
¿Frente a momentos difíciles, uno que puede hacer? Básicamente enfrentarlos, sufrirlos o huir de ellos. De estos tres caminos, el de la huida es el menos productivo. El Universo tiene en general una persistencia tal que uno no puede realmente escapar de aquello que tiene que vivir (la discusión sobre el libre albedrío la dejo para otro momento
).
La diferencia entre enfrentar y sufrir una situación es, esencialmente, de actitud. Cuando uno enfrenta una situación, es uno mismo el que decide sus acciones. Cuando uno está enfrentando una situación, uno puede aprender de ella realmente, al conservar la conciencia.
Cuando uno no puede conservar el estado de equilibrio personal para poder enfrentar un tema, es que uno comienza a sufrir ese tema. Uno deja de actuar, y comienza a reaccionar… sin perspectiva, sin conciencia de la imagen a gran escala.
¿Qué es lo que marca la diferencia? Creo que la palabra clave es “conciencia”, cuando uno es consciente de una situación, entonces está en libertad de actuar, y tiene su alma en condiciones de aprender, de convertir hechos aislados en una experiencia significativa. Llevada a su máxima expresión esta actitud permite extraer la información arquetípica y valiosa de cualquier situación.
Para poder conservar esa conciencia, al menos en mi caso, necesito estar en un estado mental y espiritual muy particular. Tengo que poder contar con el espacio necesario para formar e interpretar mi percepción de lo que está ocurriendo. Muchos interpretan esa necesidad de espacio como una especie de apatía. Pero en realidad, es una cualidad intrínseca de mi personalidad, que tiene que ver con la profundidad a la que necesito llegar para poder encontrarle sentido a las cosas.
En otros tiempos, esto se traducía en que las situaciones de crisis apiladas una sobre otra se realimentaban hasta que todo explotaba en una colosal cascada de muerte y renacimiento escorpianos que me arrastraba hasta el siguiente nivel. Es muy productivo… pero también extremadamente costoso a nivel mental y personal.
Luego de todos estos años de autoconocimiento, de búsqueda, de estudio, de práctica y de prédica, encontré que ese espacio puede ser creado no sólo en forma literal, sino que puede medirse en momentos. Momentos donde puedo dedicarme expresamente a ver lo que ocurre. Momentos donde puedo disfrutar de la belleza que me rodea, donde puedo tomar conciencia de quien soy, y a dónde voy.
Ojo, que aún así, dada la magnitud del caos, necesito de buenos espacios de tiempo y lugar donde nadie me interrumpa y pueda “desenchufar” por un rato mi cabeza. Pero es un cambio sustantivo… poder elegir actuar, poder provocar el cambio conscientemente. Groso.
Hoy hubo varios momentos especiales así… encontrarme con gente, sentir el invierno (y eso que no soy nada fanático de este frío!), charlar, leer… escribir.
Tiene su onda.
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