Símbolos, cambios y preludios
Posted by The Mage of the Many Shadows on October 21st, 2007 filed in Caos, Costumbres Paganas, Magia y Misticismo, ReflexionesEl cambio en el aire.
Dicen que la Magia es más tangible en los momentos de cambio. Sean los cambios humanos o las transiciones naturales. Esa es una de las razones por las cuales los paganos construimos nuestro calendario alrededor de los ciclos naturales. Este ha sido el caso aparentemente desde el neolítico.
Los magos del medioevo en adelante hablaban de la fórmula alquímica solve et coagula como la formula para todo proceso exitoso. La compleja y bellísima alegoría del descenso y ascenso a través del Arbol de la Vida con la que la Aurora Dorada ilustró su sistema de grados es otro ejemplo. También lo es la imagen del “Descenso de la Diosa” en el Vangello della Strega (mejor conocido como el Aradia:Evangelio de las Brujas, de Leland).
Por los últimos casi diez años, aún antes del despertar de mis inclinaciones esotéricas, vengo estudiando estos procesos. Desde la vivencia personal, desde la psicología, desde el arte incluso desde el diseño de sistemas. Mi vida puede resumirse, esencialmente, como una serie de ciclos de inicio, caos/destrucción y resurrección. Es la clásica fórmula mágica, repetida una y otra vez. Solve et coagula. Isis-Apophis-Osiris.
Poco debería sorprender al ojo entrenado que, al volverme cada vez más consciente de esto, terminara dedicando mi vida a este ideal. Lo que si debería sorprender al “ojo entrenado” es que, una vez más, fuera sorprendido por el Universo.
Septiembre.
La crónica de un caos anunciado que debí haber interpretado.
Tenía muy buenas esperanzas para ese mes. Si. En serio. Pretty much. Tantas que estaba en un estado bastante optimista… incluso complaciente… los estudios iban relativamente bien, el trabajo venía bien. Finalmente todo este tema de las pérdidas y el volver a empezar estaba dando algunos frutos interesantes.
El 3, primer día hábil del mes, mi carta del día fue el 3 de Espadas. Check it out:
http://sacred-texts.com/tarot/pkt/img/sw03.jpg
http://sacred-texts.com/tarot/pkt/pktsw03.htm
No supe darle una interpretación demasiado profunda… incluso pensé… “que raro, una carta tan complicada, hoy no debería pasar nada interesante”.
En el cielo, paralelamente, Urano estaba retrógrado, tocando mi cúspide de casa 2 por menos de un grado, en cuadratura a Marte… y listos para actuar sobre mi Luna (Marte por cuadratura, Urano por Oposición…) en la víspera de un eclipse.
En retrospectiva: QUE BOLUDO! Tendría que haberme quedado en casa toda la santa semana. Pérdidas, peleas repentinas, inestabilidad emocional… es como patear el tablero en el que estuve cuidadosamente armando una jugada de ajedrez en la que se podía ver “mate en 10 jugadas”.
Poder y Responsabilidad.
Cuando el Velo de la Realidad se transparenta.
La responsabilidad es la otra cara del poder. La sabiduría y la responsabilidad al usarlo es lo que claramente diferencia al Mago, al ser humano desarrollado y en control, del resto del mundo. En este caso, es el poder de “ver”.
Vivimos rodeados de eventos que podrían tener una trascendencia simbólica, que contienen en si mismos una proyección del Universo. Usualmente, nuestra vida diaria nos ciega: sólo vemos los más potentes. Pero conforme el aprendiz transita la senda, se supone, idealmente, que su mente se abre, que uno se vuelve capaz de apreciar esos símbolos y que puede comenzar a actuar sobre ellos.
Suena interesante ¿no? De hecho, tan interesante, que puede ser una de las razones más comunes para iniciar un paseo por lo esotérico para mucha gente. Cada vez que tuve “estudiantes” bajo mi instrucción, me cansé de repetir las consideraciones éticas, prácticas y las ramificaciones en la vida diaria de adquirir la sensibilidad y la habilidad de actuar que son tan propias del mago/brujo moderno como lo eran para nuestros hermanos del Renacimiento. Traté siempre de inspirar la sutileza de la mente y la palabra, la belleza intrínseca de la delicada trama de la realidad… pero hay algo que nunca consideré.
Si, algo se me pasó por alto. Parte de la responsabilidad asociada con el “poder ver” es la de “prestar atención” y actuar en consecuencia. Una vez que uno comienza a ver… sea por leer las cartas, aprender astrología, I Ching o lo que sea, TIENE que mirar. No observar es negar nuestra propia Naturaleza. Y luego uno TIENE que actuar. No puede “elegir” ignorar un símbolo. No puede desconfiar de una interpretación. HAY QUE darle el peso que merece. Lo cual nos lleva a…
El Balance es esencial.
Alguna vez trataron con estudiantes de astrología, o con astrólogos serios? Notaron que todo el tiempo te dicen cosas tales como: “Esperé a que Júpiter estuviera en XXX para viajar a YYY”, o cosas similares… se llama “astrología electiva”, y la idea es que uno elije los momentos para actuar de modo de aprovechar el “envión” de una configuración planetaria favorable. Llevado al extremo es la persona que no hace nada si los planetas no están en la alineación correcta. Esos son, claramente, los casos perdidos. Personas que han perdido su voluntad propia, habiéndosela cedida a una especie de destino inapelable escrito en el cielo.
Para el “humano promedio”, que tiene poco contacto con la realidad simbólica que subyace al mundo diario, la idea de restringir o condicionar acciones por un horóscopo es ridícula. Para el Mago, la idea de someter su voluntad a un destino es también ridícula. Sin embargo, hay un balance muy tenue que reclama atención.
Nuestro “humano promedio” tiene un poder limitado para cambiar su vida. Ergo, tiene muy poca responsabilidad activa en darle bola a un símbolo, sea el cielo, una carta, la borra del café, o los consejos de su analista. Conforme la percepción se abre, sin embargo, las reglas cambian. La ignorancia no es una opción. La píldora roja ya está digerida y completamente asimilada. No hay vuelta atrás. El mundo dejó de ser una difusa caja negra llena de engranajes y se convirtió en un tapiz de hebras interrelacionadas que forman patrones y diseños. Patrones y diseños que el nuevo ser tiene que aprender a transitar, y que con práctica puede definir… puede elegir en cuales vivir y que forma darle a esa vida.
Y es ahí donde está el quid de esta cuestión… y el meollo de mi error: ignoré señales que tendrían que haber tenido sentido para mi. Señales que probablemente eran más importantes que una carta en la mañana del 3 de Setiembre, o que una configuración particular en el cielo. Pero probablemente esa carta y ese cielo eran suficientes para actuar de modo más inteligente. Menos reacción y más acción.
Esa misma tarde podría haber planteado mi posición de un modo mucho más racional y con más altura. Podría haber protegido mi computadora mejor al otro día. Sabiendo lo que venía, podría haberme preparado emocional y energeticamente para los tiempos que siguieron.
Consecuencias.
En vez de eso permití que ciertas personas me atacaran personalmente, dejé que lo emocional del momento nublara mi juicio, al día siguiente sufrí la pérdida de información y la computadora… y eso me llevó a más de un mes de caída libre, donde hasta mi salud recibió los coletazos del caos.
Poco a poco fui reconstruyendo mi confianza en el trabajo, poco a poco fui rearmando mis rutinas, mis actividades. Perdí mucho… tanto a nivel académico como personal, pero de a poco voy a ir re encaminando todo. Se que voy a tardar, pero que lo voy a hacer.
Una vez que el trabajo esté bien asegurado, de vuelta a los libros… no voy a poder volver a cursar materias hasta el año que viene, pero tampoco voy a quedarme con los brazos cruzados… voy a terminar mi grado de sacerdote, voy a continuar estudiando astrología, y voy a ponerme al día con toda la gente que dejé colgada.
Lo esencial es lo que vale.
En la carta de La Muerte, el “temible” Arcano XIII, la crisis que representa es tal que sólo lo esencial sobrevive. Es una crisis de fe y de identidad. He tenido más de una de esas en los últimos años.
Lo importante es que se quién soy, que se cómo mirar, que se cómo actuar y que el sendero bajo mis pies está claro. Es una sombra más, si, pero no me dicen “El Mago de las Muchas Sombras” por nada.
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