Un artículo desde la bóveda: ¿Debería haber tomado la píldora azul?

Posted by The Mage of the Many Shadows on enero 20th, 2008 filed in Magia y Misticismo, Reflexiones, Serie Magia y Magos

Hola, mis queridos amigos/as y lectores/as!

Hoy traigo al blog uno de mis artículos básicos… podríamos decir que es la primera “publicación simultanea” con “Words of Magick“, mi blog esotérico.

Se trata de uno de esos artículos a los que uno vuelve cada tanto… trata sobre la naturaleza de la magia, sobre la naturaleza de los magos, y sobre algunas de las consecuencias que vienen con ir por este camino.

¿Debería haber tomado la píldora azul?

Por Pablo M. Dotro, The Mage of the Many Shadows
<wizard@elysium.com.ar>
Rev. 1.0.1 (Basada en la ver. 1.0.0 en inglés)

Una de las cualidades que definen a aquellos quienes decidimos tomar el camino de la Magia o la brujería es el profundo deseo de entender. De cierta forma, estamos continuamente intentando expandir nuestra conciencia, intentando ver más allá de la superficie… “más allá del Velo”. Algunos lo hacen intuitivamente, de un modo holístico y “gestáltico”, mientras que otros tendemos a hacia una búsqueda estructurada de patrones y relaciones. Pero lo esencial es que todos buscamos la verdad subyacente que suponemos existe detrás de todas las manifestaciones físicas del Universo. Los pensadores herméticos hablan de “El Todo”, otras escuelas místicas tienen diferentes nombres para ello. Pero todos asumimos que hay algo detrás, algo que es “real”, por debajo de todas las manifestaciones superficiales y efímeras de nuestro mundo sensual.

¿Cómo es que esta creencia se traduce en nuestra vida? Toma muchas formas, pero creo que una de las más comunes es un tipo de conciencia. Aquellos que hemos tomado los primeros pasos dentro de la magia, la brujería o el trabajo energético tendemos a compartir algunas pocas premisas que nos diferencian sutilmente de las personas “comunes”. Una de ellas es la creencia total en la causalidad (ésta puede tomar muchas formas, pero la mayoría de nosotros no creemos en fenómenos inexplicables o acausales). Otra es la creencia firme de que nada en el Universo se encuentra aislado… todo se halla conectado. Todas estas ideas juegan de forma extraña con nuestra conciencia… a menudo derivando en que uno encuentra un propósito. El simplemente actuar en consecuencia directa con nuestra educación, genética y entorno es algo que desaparece, en cambio nos hacemos concientes de que nuestro destino está en nuestras manos. Decir que esto no es tan fácil como suena es realmente subestimar su significado, pero ese será un tema para otro ensayo.

El punto clave es que aquellos de nosotros con una atracción natural hacia las artes mágicas sentimos dentro de nosotros mismos los sutiles patrones de la Naturaleza. Se manifiesta de forma diferente en cada uno de nosotros, pero usualmente toma la forma de una afilada intuición, inusual autoconciencia y un entendimiento holístico de nuestro entorno… invocando uno de los clichés de “Matrix”, sentimos que hemos “tomado la píldora roja”, y hemos despertado fuera de la así llamada conciencia normal.

La mayoría de nosotros hemos vivido, en algún punto de nuestra existencia, un momento con semejanzas a un punto de quiebre, una decisión… una elección. Pero aún esa elección es una ilusión (los fanáticos de “Matrix” dirían: la elección ya estaba tomada)… la mayoría de nosotros habría despertado a este estado de todas formas. Aún si hubiéramos elegido rechazar nuestro “don”. Es algo que de alguna forma conocíamos desde el comienzo, una conciencia creciente que nos separa de nuestro entorno humano inmediato.

Como todas las cosas, esto tiene consecuencias. Una de las mayores de ellas es la delusión de poder. Hallamos que la realidad de nuestros sentidos es una cosa plástica (en particular si uno se acostumbra a la usar “magia práctica”)… nada es realmente real. Todo puede ser modelado con el uso apropiado de la Voluntad (diferentes escuelas pueden usar diferentes nombres, el concepto es el mismo). Esto puede, en efecto, hacernos sentir por encima del resto del universo. En vez de ser parte de un todo, sentimos  que podemos dominar la realidad de acuerdo a nuestros deseos. Este es un peligro real e inmediato. Y es uno que, por regla general, no estamos listos para enfrentar cuando lo encontramos. Mucho ha sido escrito sobre estos temas, y los ensayos “The Price of Magick” y “Groups, or the nature of the beast“, ambos por Barry Walker son excelentes lecturas introductorias recomendadas acerca de este tema.

Otra consecuencia es que el cambio en la conciencia es irreversible. Esta conciencia extendida nos acerca mucho a las sutiles relaciones del Universo, brindándonos un cúmulo de información y un acceso directo a ella. Pero puede no gustarnos lo que veamos. Esto es particularmente importante cuando tratamos con la naturaleza humana y en nuestra interacción con otros seres humanos.

Puedes, en algunas instancias, ver a través de las actitudes y palabras, obteniendo una sensación directa de la naturaleza real tanto de ti mismo como de los otros. Esto trae dos problemas (por los menos dos…). Uno relacionado con lo que expresé con anterioridad acerca de la delusión de poder, delirios de grandeza. Somos humanos, y nos equivocamos. Pero más aún, el don y el beneficio de esta conciencia expandida es filtrada (sobre todo en las primeras etapas) por el ego, y por ello no podemos realmente confiar en ella. Podemos, por ejemplo, en algunas instancias obtener imágenes muy precisas de “la verdad”, al mismo tiempo que en otras ocasiones somos excepcionalmente ciegos a esa misma verdad. ¿Cómo saber cuando eso ocurre? Ese el problema. Usualmente no se puede. Lo descubres de la manera difícil. Y si deliras creyendo que estás siempre en lo correcto acerca de todas las cosas, el Universo en si tiene una tendencia muy marcada a mostrarte lo equivocado que estás… usualmente también de la manera difícil.

Eso fue acerca de las delusiones de poder… pero como había advertido con anterioridad, esta no es la única consecuencia o peligro de la conciencia extendida. Hay un peligro mucho más sutil que viene aparejado con ver demasiado. Puede no gustarte lo que veas. O puedes no comprenderlo. Esto es mucho más doloroso de lo que parece. Ocurre en diferentes aspectos de la vida, y está a menudo asociado con las primeras etapas del aprendizaje. Las ceremonias mágicas intentan unir los aspectos inferiores y superiores de la mente y el alma. Es como un tratamiento de shock que trae a la luz todos los feos complejos, características reprimidas e incertidumbres de cada uno de nosotros. Este tema es tratado en algunos textos sobre magia (por ejemplo, los libros de Israel Regardie “La Aurora Dorada” y “El Pilar Medio”; en “Iniciación y Muerte“, escrito por el adepto de la Aurora Dorada Tommy Westlund y puede verse en una forma algo oscura en varios de los textos de Aleister Crowley). Para lograr mantener nuestra sanidad mental, debemos dedicarnos absolutamente al pesado trabajo de aceptar y moldear estos aspectos ocultos de nuestro ser… convertirnos en amos de nuestra “sombra”, si les parece el término. Sólo una dedicación a este diligente trabajo, más a menudo de lo que podría pensarse con ayuda, nos permite permanecer “sanos”. Creo que huelga decir que no es un proceso fácil.

El punto al que me quiero referir es a que en muchos casos, somos demasiado perceptivos, obteniendo un insight profundo más allá del caos aparente. La intuición es poderosa… pero ¿qué ocurre cuando descubrimos algo que no queríamos conocer? En un mago, ese viejo dicho “la ignorancia es una bendición” tiende a invocar una sonrisita irónica. La mayoría de nosotros estamos orgulloso de nuestra percepción (algunos de nosotros aún demasiado orgullosos), pero creo que todos tenemos, en algún momento u otro, el deseo de haber vivido sin realmente saber nada, sin conciencia, sin esos pequeños vistazos a lo que se oculta tras el velo.

Este es a menudo un momento doloroso, aquel en el que uno desea ser simple una vez más. Pero el proceso es de un solo sentido, y una vez emprendido el camino, uno cambia irreversiblemente. Todo comienza a nivel del inconsciente, y para el momento en que el ego toma la decisión conciente, los cambios ya están bien encaminados. Desde ahí, ya hemos tomado la píldora roja, la matriz-realidad ya no es la misma para nosotros.

El sendero del mago, brujo o místico… nos lleva en un viaje más allá de la conciencia normal, un viaje en que uno debe confrontar sus demonios personales para tener éxito, un viaje que induce profundos cambios, y cristaliza esos cambios en un todo hermoso y brillante. Pero el proceso es dificultoso, a menudo comenzando en una forma bien alejada de la conciencia diaria, y cayendo uno en cuenta de ellos cuando nuestro ego toma conciencia de ello.

Quisiera aclarar que estas características que describo aquí como relacionadas con el Arte de la Magia no se hallan realmente restringidas a éste. De hecho, muchas personas sensibles las experimentan, sin dar jamás un paso más allá dentro del reino de la Magia. Cualquier nivel de conciencia extendida genera estas mismas características, aún si uno no está activamente buscando tomar el manto de practicante del Arte de la Magia.

Hay, sin embargo, una correlación. Casi sin excepción, los usuarios de magia dotados y habilidosos son sensibles, altamente conscientes de si mismos y de su entorno. Es a menudo el caso que esta misma sensibilidad sea la que los haya atraído hacia el sendero.

Lo que me llama la atención es la intensidad con la que todas estas cosas se hacen concientes de golpe. A medida que comenzamos nuestro camino, leemos acerca de esto en libros, escritos y textos introductorios. Si tenemos la suficiente suerte de tener a alguien que nos guíe, entonces seguramente recibiremos de esa persona la advertencia acerca de los peligros que conllevan nuestras acciones. Pero las palabras nunca son suficientes como para describirlo, y cuando comienzas a ser conciente de los cambios, estos ya se hallan encaminados… sólo ahí comenzamos a comprender. Muchas cosas en la magia son de esta forma, y es por eso que a algunos autores les gusta decir que se trata de una “disciplina que se experimenta”… algo que debes experimentar tu mismo para comprender adecuadamente, no algo acerca de lo que simplemente puedas leer.

¿Pero qué ocurre cuando “tomamos la píldora roja”? Es posible alejarse de la práctica activa de la magia (rituales, etc.) pero la conciencia expandida y la sensibilidad permanecen con uno por toda la vida. Para bien o para mal, somos cambiados por la experiencia, y no podemos volver atrás a una etapa previa de nuestras vidas.

Las consecuencias de extender nuestra conciencia pueden ser dolorosas, conflictivas, duras y muy bien pueden llevarnos a la desesperación… pero también pueden ser confortantes, llenas de amor y ser nuestro medio de avanzar hacia un nuevo nivel de conciencia. Es la aplicación, la actitud, la que marca la diferencia. Cuando los demonios atacan, deben ser repelidos con fuerza, deben ser comprendidos, nombrados, vencidos y debemos convertirlos en una parte constructiva del todo que es nuestra existencia.

El proceso de aprendizaje es una serie de encuentros como esos… períodos de oscuridad y de luz. En cada círculo, aprendes más, comprendes más y desatas nuevas profundidades tanto dentro como fuera de ti. Usando el lenguaje de la alquimia, transmutas tu alma desde la pesada y oscura materia al puro oro filosofal. Nada más y nada menos que eso.

Es peligroso, y a menudo doloroso, pero tal como dije, para algunos de nosotros, la opción ya fue tomada… ahora debemos comprenderla.

Mi consejo para ti, lector… si ya estás embarcado en esta travesía, no dudes en continuar dando lo más de ti, trabaja duro. Siempre. Es el único modo. Y tendrás éxito, sea cual sea el lugar hacia el que ese éxito te haya llevado en la vida. Si sólo estás interesado, o si estás leyendo esto y has llegado hasta aquí por curiosidad, espero haber sido capaz de proveerte un poco de entendimiento acerca de aquellos que por opción o por carácter son diferentes. Que las estrellas brillen siempre sobre todos nosotros.

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