Halloween es a Samhain lo que el Papá Noel del shopping es a la Navidad

(Link al artículo original: http://www.blog.elysium.com.ar/2010/11/01/halloween-samhain/ )

El Día de Brujas invade Buenos Aires.

Cuando yo era chico, “halloween” o el “día de brujas” no era más que algo loco que se veía en las series norteamericanas de TV. Los chicos salían a pedir “dulce o truco” (traducción literal de “trick or treat”), y era escena para tanta película de terror o capítulo de misterio que uno no puede llevar ni la cuenta.

Si le preguntábamos a nuestros padres, lo más probable es que nos contestaran “es una costumbre de Estados Unidos”. Acá no se celebraba ni de lejos. Así que ahí quedaba todo.

La globalización (en este caso un nombre simpático para la “penetración cultural”), sin embargo, nos está trayendo cada vez más a estas costas ribereñas del sur del continente éste y otros “festejos” (San Valentín me viene a la mente). Claro que la versión que nos llega es la más comercial y espiritualmente vacía.

Las raíces de la festividad.

Vamos a empezar por el principio, y por partes jejeje. Halloween es una festividad primariamente anglosajona. Tiene sus raíces en una festividad celta (de tiempos pre cristianos) que actualmente denominamos “Samhain” (se pronuncia “sawín” o “souín”). Esta festividad ocurría al final del verano en Europa Occidental y en las Islas Británicas, en los alrededores del 31 de octubre de nuestro calendario.

El año celta (tanto secular como ceremonial) se dividía en dos secciones, y Samhain era el momento en que se pasaba de la etapa “luminosa” a la “oscura” del año. Para los celtas de Irlanda, Gales y buena parte del continente europeo, el día de Samhain era el primer día del año (Samhain significa, entre otras cosas “fin del verano”).

Samhain es uno de los festivales agrícolas europeos, y señala en el calendario la recogida de la última cosecha. En este sentido también coincidía con festividades romanas, griegas y de muchas otras culturas.

Ahora, aparte de agradecer y de servir como excusa para disfrutar de los frutos de la cosecha, Samhain era también considerado un “festival de los muertos”. Los celtas siempre asignaron importancia al mundo de los espíritus. Tanto humanos como “naturales”. En la noche de Samhain, se dice que “el velo” que separa a los vivos de los muertos es muy tenue. Es por esto que también es una festividad de remembranza para con aquellos que ya no están entre nosotros, y una ocasión de elaborados rituales para espantar a los “malos espíritus”, que esta noche están muy cerca del mundo material. Casi siempre grandes fuegos tenían lugar central en este aspecto de la fiesta.

También era una excelente oportunidad para practicar la adivinación, para saber “con ayuda de los del otro lado”, lo que el porvenir nos trae.

Dado que el invierno ya estaba “ahí nomás”, en varias zonas en Samhain se sacrificaban a los animales que no iban a poder mantenerse durante éste. Se almacenaban los granos y se preparaban los campos para la larga y fría noche de la mitad oscura del año.

Cristianización.

Como con todas las celebraciones “nativas”, cuando el Cristianismo empezó a pisar fuerte en Europa, esta fiesta fue “transformada” (alrededor de los  siglos VI a VIII). Las festividades cristianas elegidas para este particular momento son el “Día de Todos los Santos” (All Hallows) el 1ro. de Noviembre y la “Conmemoración de los Fieles Difuntos”. Los padres de la Cristiandad trataron de quitarle ese gusto pagano a las fiestas, convirtiéndolas en Solemnidades (y en algunos países Día de Obligación) del calendario Litúrgico, enfocándose más en el lado oscuro y de recogimiento que en la parte expansiva y si se quiere “alegre” de la festividad original.

Secularización.

Conforme la sociedad se alejó de la religión como eje fundamental de la vida, muchos de los símbolos de la celebración de “la víspera del Día de Todos los Santos” (“All Hallows Even(ning)”, luego “Hallowe’en) fueron perdiendo asociación con sus significados originales. Las máscaras y disfraces, que servían para ahuyentar a los malos espíritus se convirtieron en fuente de diversión, por ejemplo. Así como la práctica de pedir comida puerta a puerta (que en otra época daba sustento a familias pobres, que a cambio orarían por los muertos en la fiesta de los difuntos el 2 de Noviembre), las calabazas y los motivos alusivos a la muerte se convirtieron todas en excusas para celebrar.

El Día de Brujas.

Claro está que la siguiente vuelta de tuerca es convertir la fiesta en una oportunidad para vender disfraces  y mercadería. Y acá es donde Halloween empieza a parecerse a la Navidad, con el Gordo Papá Noel en colores de marca de gaseosa nos espera en todos los shoppings. Esta vez son las fiestas de brujas, el alquiler de disfraces y seguro que pronto nuestros comerciantes se las van a ingeniar para sacarle más el jugo a la fiesta importada.

Los paganos de hoy no olvidamos a Samhain.

Si bien para el común de la gente moderna la antigua celebración de Samhain no tiene mucho sentido, para algunos de nosotros aún conserva buena parte de su importancia original. En algunas religiones neo paganas, entre las que se cuenta la Wicca (mi religión), Samhain es una de las fiestas más importantes de nuestro calendario. Muchos la celebramos como una expresión moderna de su antiguo significado. A nuestra propia manera, pero respetando las raíces. Algunos a puertas cerradas, otros en público.

Para mi, en particular, Samhain es muy importante. Ofrece una chance casi única de reconectar con aquellos que ya no están en mi vida, pero que han sido fundamentales para que yo esté donde hoy estoy. Así como lo era para los celtas de tiempo atrás, en la Wicca, Samhain es el comienzo del ciclo litúrgico anual.

Cuando tenía dónde, siempre me las ingeniaba para celebrar esta fecha: comida abundante, la casa decorada con los colores de la ocasión, con velas negras y violetas iluminando los ambientes, todas prendidas de una gran hoguera en el espacio ritual.

Samhain, y su celebración gemela del otro lado del año, Beltaine, son momentos donde es particularmente propicio dedicarle tiempo a la adivinación (entre los muchos otros temas que son propios de cada festividad).

Fiestas “de calendario” vs. fiestas estacionales.

En Wicca, así como en buena parte de las religiones paganas, el significado de las fiestas y celebraciones está íntimamente relacionado con los ciclos de la naturaleza (Samhain es una festividad de cosecha ¿se acuerdan?). No celebramos algo símplemente porque la fecha “cae” ahí. Las celebraciones son expresión de nuestro lugar en los ciclos en los que tomamos parte. En este caso, se trata del ciclo solar, que determina las estaciones y los momentos de crecimiento, maduración y cosecha.

Poco sentido tiene para nosotros celebrar la última cosecha, cuando en nuestro lugar de residencia recién entramos en la etapa de crecimiento. Camino al verano escaso valor tendría celebrar su fin.

El problema radica en que los celtas, los romanos, los griegos y casi todos los otros pueblos de los que se nutre la simbología y mitología del paganismo moderno son pueblos del hemisferio norte. Esto es muy marcado en la Wicca, una religión de origen inglés con fuertes raíces celtas. La respuesta es que los que vivimos del otro lado del ecuador, tenemos que adecuar las fechas a nuestro propio lugar en el ciclo solar.

Es por esto que para nosotros, Samhain queda cerca del 1ro. de Mayo (que por suerte es feriado en Argentina :-) ), y la fiesta que celebramos en los alrededores del 1ro. de Noviembre es Beltane, una fiesta de luz y verano.

Nos pasa algo parecido con la Navidad (Solsticio de Invierno, para nosotros cerca del 21 de Junio y no el 25 de diciembre), Ostara (equinocio de Primavera, del que la Pascua obtiene parte de su significado, celebramos en Septiembre en vez de en Marzo) y otras tantas fiestas.

Comercialización y penetración cultural vs. espiritualidad.

Así como el pobre señor vestido de colores de gaseosa cola no tiene nada que ver con el verdadero significado espiritual de la Navidad en el Cristianismo, los esqueletos de plástico y fiestas de halloween importadas tienen poco que ver con el significado espiritual de la fiesta de Samhain (o con las celebraciones cristianas que les corresponden por calendario).

Conservar el valor espiritual de la celebración, darle el lugar a que sea la experiencia transformadora que debe ser, es en gran medida nuestra responsabilidad individual, dentro de cada una de nuestras creencias. Las familias necesitan de los regalos de navidad y las cenas, los fuegos artificiales, etc. En unos años, “necesitaremos” (?) de los “trucos o dulces” en disfraz tal vez. Pero eso no es lo que realmente importa, ¿no?.

Les dejo un saludo. Bendiciones y un feliz Samhain a mis hermanos del norte… y un feliz y fértil Beltaine a mis hermanos más cercanos de estas latitudes.

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Correspondencia y causalidad

(Link al artículo original: http://www.blog.elysium.com.ar/2010/07/08/correspondencia-y-causalidad)

Llevo varias semanas pensando en este tema… de a ratos, obvio, porque ultimamente mi vida es un cúmulo de interrupciones, pero lo cierto es que sin pausa.

Definamos…

Lo que conocemos como causalidad es una manifestación de uno de los principios fundamentales del universo: “Toda Causa tiene su Efecto; todo Efecto tiene su Causa; todo ocurre de acuerdo a la Ley. El Azar es sólo un nombre para la Ley que desconocemos. Hay muchos planos diferentes de causación, pero nada escapa a la Ley.” Con estas palabras directas, los autores de uno de los mejores textos sobre hermetismo práctico nos introducen la idea de que nada ocurre “porque si”. Que las casualidades no son tales. Nada ocurre sin una causa, y el hecho de que  desconozcamos esa causa carece de importancia: la causa existe.

Por otro lado, la idea que que algunos eventos puedan estar correlacionados, pero no enlazados por una relación causa-efecto, es el núcleo de otro de esos principios fundamentales, la correspondencia. Es el origen de una de las máximas más poderosas y memorables de todo el arsenal del mago occidental: “Así como es Arriba, es Abajo. Así como es Abajo es Arriba”. Podemos trazar su origen a la mítica “Tabla Esmeralda” de Hermes el Tres Veces Grande. Abre la puerta al concept0 de sincronicidad, a un entendimiento de los eventos que no tiene que ver con cuál causa es responsable de qué efecto.

Traduzcamos…

El estudio causal de los eventos de la Naturaleza es la base del entendimiento científico. Sobre todo si lo único que consideramos es el plano material como punto de referencia. Por medio del estudio de las causas, uno desarrolla la idea de que los sucesos del mundo están ordenados de una manera “lineal”: existe una causa, que produce un efecto, que a su vez es la causa de un nuevo efecto… ad infinitum.

A priori, sucesos independientes pueden ser causas de efectos independientes (siempre asumiendo ausencia de interacción). Las líneas de causalidad en estos eventos correrían paralelas, orientadas en el sentido de la flecha del tiempo (queda para otro momento la discusión del sentido del tiempo!).

Si imaginamos estas líneas de causalidad paralelas, podemos notar ciertos patrones. Hay eventos que ocurren en una línea, y eventos en sus líneas vecinas que son análogos. Cuando A ocurre en la línea 1, B está ocurriendo en la línea n, al mismo tiempo. Sin interacción. Y cuando A vuelve a ocurrir, B se repite en el mismo punto temporan en la otra línea, o muy cerca. Es como si algunos eventos estuvieran sincronizados. Pero recalquemos: no es que uno causa al otro… NO HAY relación entre líneas rectas paralelas de causalidad (idea: si dos lineas paralelas son dos conjuntos unidimensionales de puntos que coinciden en el infinito… todas las líneas de causalidad convergen? jejeje groso, no? Pero no afecta a nuestra investigación actual).

Si este patrón se repite de forma consistente, podemos decir que hay algún tipo de relación entre esos puntos, aunque uno no sea la causa del otro en ningún modo. Esta relación es lo que llamamos una relación de correspondencia. Los dos puntos corresponden a un ordenamiento general, a un patrón a gran escala del Universo que no tiene que ver con lo causal.

Si marcamos las instancias de correspondencia en el mismo plano que las de causalidad, podríamos decir que son líneas transversales, perpendiculares a la flecha del tiempo.

Aprendamos…

En última instancia, entender esto sólo tiene sentido si podemos sacarle provecho. Una forma de sacarle provecho es usarlo para entender, para aprender acerca del Universo y nuestro lugar en él.

El estudio causal de la Naturaleza es fundamental. Entender qué causa es responsable de las cosas que vemos es una de las maneras más importantes de encarar un problema. El presente es fruto del pasado. El futuro es fruto del presente. Entender cómo esto ocurre es crucial para desarrollar un sentido crítico: permite separar lo cierto de lo especulativo, y lo especulativo de la charlatanería.

El estudio de las líneas de correspondencia es diferente. Permite dar saltos fuera del paradigma moderno. Permite obtener imágenes de asombrosa precisión, pero que no son “científicas”. Las mancias son hijas de la correspondencia, como lo es la magia práctica. Pero también lo son la intuición y la presciencia.

Lo que importa es que ambos enfoques son complementarios y necesarios para desarrollar un modo ámplio de percibir la realidad. El balance entre ambos es crucial para hacer desaparecer los prejuicios, para percibir toda la diversidad del Universo. La correspondencia es uno de los pocos métodos que tenemos para salir de la “esclavitud” del tiempo lineal. La causalidad es la herramienta esencial para “filtrar” nuestras percepciones y dejar pasar sólo las que son reales.

El truco está en no cerrarse a ninguna de ellas. A no enfocarse en uno de los dos polos de esta dualidad a costa del otro.

Buen desafío…

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